miércoles, 5 de noviembre de 2008

videos históricos Europa

El Paleolítico

El Paleolítico Inferior 01:37
http://www.artehistoria.com/histesp/videos/12.htmEl Paleolítico Inferior, entre el 800.000 y el 80.000 antes de Cristo, es el primer periodo de la Prehistoria, así como el más largo. La principal característica es la aparición de los primeros seres humanos, una nueva especie que se caracteriza por aspectos claramente distintivos, como una mayor capacidad craneana, la posibilidad de andar erguido o la facultad de elaborar un lenguaje o fabricar instrumentos, entre otras. Los restos de seres humanos más antiguos se han hallado en el oriente africano, donde se han encontrado fósiles de Australopitecos, de Homo hábilis y Homo erectus, quien se extenderá a otros continentes. Hace 100.000 años, el surgimiento de una nueva especie, el Homo sapiens neanderthalensis, dará inicio a un nuevo periodo, el Paleolítico medio. Durante el Paleolítico Inferior, cada vez se fabrican más y más complejos útiles en piedra. En España, los más antiguos se han hallado en la sierra de Atapuerca, y se relacionan con el Homo antecesor, el primer poblador europeo del que se tiene noticia, datado en unos 800.000 años. Sin embargo, la industria lítica más representada es el achelense, que abarca entre el 500.000 y el 90.000 antes de Cristo. Son muchos los yacimientos del periodo achelense hallados en la península Ibérica, generalmente situados junto a terrazas fluviales o cuevas. Se trata de una industria más desarrollada, con herramientas como bifaces, hendedores y lascas, instrumentos utilizados por el Homo erectus para asegurar su alimentación.
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El Paleolitico superior 01:32
http://www.artehistoria.com/histesp/videos/13.htmEl Paleolitico superior, entre el 40.000 y el 10.000 antes de Cristo, se caracteriza por la aparición de nuestra especie, denominada Homo sapiens sapiens. Durante este periodo se produce una gran expansión de los glaciares, lo que hace que predomine un clima muy frío que se alternará con etapas templadas. El hombre del Paleolítico inferior vivirá de la caza, la pesca y la recolección. Sus asentamientos, por tanto, estarán situados en lugares donde abunda el alimento, debiendo cambiar de ubicación en función de factores estacionales. Un mayor control sobre los ecosistemas permitirá obtener más alimentos y producirá, por tanto, un aumento de las poblaciones. En la Peninsula Ibérica, el periodo más característico es el Magdaleniense, del que podemos encontrar numerosos yacimientos, especialmente en las áreas cantábrica y mediterránea. El hombre de este periodo alcanza un mayor desarrollo intelectual y simbólico, lo que se refleja en un elaborado arte rupestre, en la práctica de enterrar a los muertos y en la elaboración de útiles y herramientas más trabajadas y específicas. La práctica de la caza requiere ya técnicas más complejas, como la selección de los mejores lugares, la necesidad de establecer asentamientos estacionales, la elaboración de una estrategia o la fabricación de instrumentos para usos concretos en piedra o hueso, como buriles, azagayas o arpones. Un magnífico ejemplar de este último fue hallado en la Cueva del Castillo.
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evolución cultural del ser humano: el Neolítico

Çatal Hüyük 02:27
http://www.artehistoria.jcyl.es/civilizaciones/videos/199.htm

Hacia el 10.000 a.C. comienza un periodo que se puede calificar de revolucionario en la evolución cultural del ser humano: el Neolítico. Durante este largo proceso, de miles de años, surgen características básicas como la sedentarización, la domesticación de plantas y animales o la invención de la cerámica, entre otros rasgos. Uno de los focos neolíticos más importantes es la península de Anatolia, en Turquía, con yacimientos como los de Cayönü, Cafer Hüyük o Hacilar. Pero el más interesante y uno de los más llamativos a escala mundial es el de Çatal Hüyük. Se trata de una gran superficie urbana que tuvo su fase culminante de ocupación hacia el VII milenio a.C., integrando cerca de 13 ha pobladas por varios miles de personas. Los investigadores piensan que, dadas sus características, algunas estructuras servían como viviendas, mientras que otras pudieron ser santuarios. Entre las casas había espacios abiertos, a modo de patios. Muy bien conservadas, dada su antigüedad, las viviendas eran rectangulares, hechas de adobe y madera, pegadas entre sí, sin apenas calles o plazas intermedias, debiendo usarse las azoteas para circular por el poblado. Con una superficie de unos 25 metros cuadrados, las casas estaban por dentro divididas en varias estancias, una de ellas una despensa adosada, teniendo en su interior hornos y hogares para calentarse y cocinar, plataformas para dormir y repisas en las paredes. Algunas estructuras poseían además pinturas en las paredes -escenas de caza, volcanes en erupción, buitres despedazando cadáveres- y relieves en yeso, con cráneos de animales pegados a los muros y estrados. Estos lugares, llamados "santuarios" por su descubridor, así como las numerosas evidencias de enterramiento bajo el suelo de las casas, o el hallazgo de estatuillas representando animales o mujeres permite creer que la población de Çatal Hüyük estaba fuertemente ritualizada, sustentando un complejo sistema de creencias en el que la mujer y el toro parecen ocupar un lugar central.

Cueva de Altamira 03:39
http://www.artehistoria.com/histesp/videos/6.htmLas pinturas de la Cueva de Altamira, uno de los monumentos más impresionantes del arte paleolítico, fueron descubiertas en 1879 por el estudioso cántabro Marcelino Sanz de Sautuola. En una época en la que la ciencia oficial no admitía la existencia del Arte en el periodo paleolítico, la verdadera importancia de estas pinturas no fue apreciada sino hasta veinte años más tarde, no sin provocar grandes controversias. Sin embargo, la tenacidad de Sautuola y del profesor Vilanova y Piera acabó por vencer el escepticismo de los críticos, que no concebían que los cazadores del Paleolítico pudieran tener un sentido de "lo artístico". La cueva fue habitada durante los periodos Solutrense y Magdaleniense inferior. Tiene un recorrido complejo de 270 metros y un trazado irregular a través de varias salas, todas ellas con pinturas y grabados paleolíticos, entre los que destaca el techo de los polícromos, considerado por Breuil la Capilla Sixtina del Arte Paleolítico y donde se localizan los famosos bisontes. Las pinturas fueron hechas hace unos 15.000 años, y representan a bisontes, caballos, ciervas, toros, signos y máscaras zoomorfas. Las pinturas están realizadas con pinturas ocres de origen natural, de color rojo sangre y contornos en negro. En ocasiones, el artista utilizó los salientes de las paredes para dar a las figuras sensación de relieve. En conjunto, se trata de 70 grabados realizados en la roca y cerca de 100 figuras pintadas, en las que merece la pena atender al gran realismo de las imágenes y al excelente uso de la policromía. En definitiva, se puede afirmar que las pinturas de Altamira son el más importante logro de la Humanidad en el periodo paleolítico.

Citania del Monte Santa Tecla 02:20
http://www.artehistoria.com/histesp/videos/9.htmA mediados del siglo VIII, en el noroeste de la Península Ibérica, se aprecia una transformación radical con la aparición de los primeros poblados de carácter estable, denominados castros o citanias, una forma de hábitat no exclusiva de esta zona pero que en ella alcanza su máxima expresión. El esplendor de la cultura castreña se sitúa ya en plena época de la dominación romana, siendo los ejemplos mejor conservados los castros de Coaña, en Asturias, y el de Santa Tecla, en Galicia. Estos nuevos poblados surgen de forma progresiva, imponiéndose como sistema dominante porque su emplazamiento controla los pasos estratégicos y permite el acceso a recursos naturales fácilmente explotables. Su forma de hábitat se caracteriza por núcleos de distinto tamaño, desde los más pequeños, de 23 por 20 m., hasta los mayores, de 391 por 280 metros. Se ha calculado que en su interior habitarían una media de 250 individuos. La citania del Monte Santa Tecla, descubierta y comenzada a excavar en 1913, debió ser un importante poblado minero pre-romano, teniendo además una excelente ubicación estratégica gracias a controlar la desembocadura del río Miño desde sus 200 metros de altura. El apogeo de esta población se prolongó hasta el siglo II de nuestra era, en que cayó en el olvido. Fuertemente defendida por una muralla, fosos y torres, en el interior del recinto amurallado, de forma desordenada y sin apenas espacio entre ellas, se situaban las viviendas. La mayoría de las casas de los castros eran pequeñas y circulares, mientras que otras, de planta cuadrada, podían tener hasta diez metros de longitud. Cubiertas de brezo o paja, en el interior de las viviendas se desarrollaba la vida cotidiana, en torno a un fuego central rodeado por bancos corridos. Al frente de los castros se hallaría un grupo privilegiado, que se beneficiaría de los bienes y objetos suntuarios procurados por actividades como la agricultura, la ganadería, la caza, el marisqueo o el comercio.


Ciudades y casas griegas 02:14
http://www.artehistoria.com/civilizaciones/videos/228.htm

La ciudad de Atenas era una urbe populosa, en cuyas calles angostas convivían casas pequeñas y pobres con edificios grandes y lujosos. Un conjunto de casas descubierto cerca de la Acrópolis nos sirve para realizar una reconstrucción hipotética de una de ellas, de finales de la Época Clásica. Sobre el plano vemos que la disposición de las casas tiene una forma irregular, siendo la del medio mucho más grande, con 10 habitaciones en la planta baja y un amplio patio. El acceso a la vivienda se realizaba a través de un pequeño pasillo que desembocaba en el gran patio central, verdadero corazón de la casa, donde se situaba el altar para los sacrificios a los dioses familiares. Alrededor del patio se disponían las diferentes estancias. Al otro lado del patio hay una sala con pavimento de mosaico, probablemente para realizar recepciones. Esta estancia da acceso a una dependencia trasera, de uso desconocido. Atravesando de nuevo el patio llegamos al comedor de los hombres, el andrón o sala de banquetes. En esta sala los varones celebraban el simposio, un banquete privado muy popular en Atenas. Los invitados se recostaban sobre unos lechos llamados kliné, situándose ante ellos unas pequeñas mesas para tener a su alcance alimentos y bebidas. La planta superior del edificio alberga las habitaciones. En este edificio, el gineceo, la parte de la casa reservada para la esposa, las hijas y las siervas, debía situarse en la parte superior. Las ventanas son escasa y pequeñas. El dormitorio principal, al igual que el resto de las habitaciones, tenía muy pocos muebles: una cama y algunos taburetes y baúles. Los muros de la casa fueron hechos de adobe, apoyados en un zócalo de piedra. Los tejados, cubiertos de tejas de terracota, eran sustentados por viguería de madera. Desconocemos cuál fue el aspecto de las paredes, aunque muchas casas tenían sus muros enlucidos y pintados, generalmente en color rojo, el más popular, con un zócalo blanco.




Descripción de la Grecia antigua 01:58
http://www.artehistoria.com/civilizaciones/videos/231.htm

El territorio de la Grecia antigua coincide aproximadamente con el actual, pero para completar el mundo helénico es preciso añadir las costas de Asia Menor, así como las del sur de Italia y la isla de Sicilia, configurando ambas regiones la llamada Magna Grecia. Sin embargo, el núcleo principal de la cultura helénica se concentrará en la Grecia continental, en la que pueden distinguirse tres grandes regiones: la Septentrional, terminada al sur en una línea que une el golfo de Ambracia con las Termóplias; la Central, hasta el istmo de Corinto, y la Meridional, la península del Peloponeso. La región Septentrional, cuyo límite superior no puede establecerse con exactitud, abarca regiones como Iliria, Macedonia, Epiro y Tesalia. Éstas no fueron consideradas por los antiguos como propiamente griegas, siendo tardía su intervención en la historia del país. La Grecia Central comprende regiones como la Acarnania, la Etolia, la Fócida, Beocia y el Atica, donde se encuentra la inmortal Atenas. Por último, en el Peloponeso pueden distinguirse varias regiones, como la Argólida, la Lacionia, la Mesenia, la Arcadia, la Elida y la Acaya. Bañada por los mares Adriático, de Creta y Egeo, frente a las costas griegas se sitúan numerosísimas islas, que tendrán un papel fundamental en su historia. Las más importantes son Corfú, Cefalonia, Itaca o Zante, frente a la costa occidental; Citera, Salamina y Eubea. Esparcidas por el Egeo hallamos a Creta, las Cícladas, Rodas, Samos, Quíos, Lesbos, Samotracia y así hasta un largo etcétera.

La ciudad romana 02:22
http://www.artehistoria.com/civilizaciones/videos/278.htmLa expansión del mundo romano se basó en una red de miles de ciudades a lo largo del Imperio, que difundieron el modo de vida urbano. Esta reconstrucción ideal de una ciudad nos servirá para describir sus elementos con más detalle. Todos los núcleos de población importantes estaban protegidos por una muralla, en la que se abrían varias puertas. Muy importante era el foro o plaza pública, un espacio abierto de carácter monumental. Para garantizar el suministro de agua, los ingenieros romanos construyeron largos acueductos, que la llevaban a la ciudad desde lejanas distancias. Las termas constituyeron uno de los edificios básicos para toda urbe, pues los romanos fueron grandes aficionados a los baños públicos. En ellas, los ciudadanos podían disfrutar en su tiempo de ocio haciendo gimnasia o bien podían hacerse dar un masaje. La sociedad romana invertía gran parte de su ocio en acudir a espectáculos, que se representaban en teatros, anfiteatros y circos. Los anfiteatros, en los que se celebraban combates de gladiadores, se hacían a veces siguiendo el modelo del Coliseo de Roma, en el que cabían hasta 50.000 espectadores. Otro edificio importante era el circo. En él se desarrollaban espectáculos como las carreras de cuadrigas. Para ello tenía una pista ovalada, dividida por un muro central adornado con estatuas y trofeos, mientras que a los lados se situaban los graderíos. Pero en la ciudad romana también existían edificios dedicados al culto, como basílicas o templos. Estos últimos albergaban las múltiples divinidades del panteón romano y, aunque podían ser de varios tipos, se caracterizaban siempre por su simplicidad y equilibrio. Por último, las ciudades romanas se caracterizaban por su abigarrado conjunto de viviendas, agrupadas en manzanas más o menos regulares. Quienes podían permitírselo, habitaban en casas de una sola planta. Éstas contaban con un atrio o patio central, desde donde se accedía a las principales estancias, algunas decoradas con mosaicos. Si era posible, un patio exterior servía para solaz de sus habitantes.

La Hispania romana



La huella de Roma - Introducción

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